EL VERDADERO MARTIRIO
DE MORELOS.
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
Los mexicanos desde la educación primaria, la historia oficial nos muestran a los héroes patrios casi como unas deidades, hombres inmaculados, hombres que tenemos que imitar para seguir convirtiendo a México en el país que siempre hemos soñado.
Mi estimado lector la presente columna no es una diatriba, al contrario es todo un homenaje y reconocimiento para los héroes de la independencia pero vistos desde una historia humanista, cálida, realista, historia que nos debe hacer valorar más a esos hombres que lucharon por tener al México que hoy tenemos, una nación libre e independiente, un pueblo con Dignidad y con sueños propios.
De todos los héroes mexicanos, en esta ocasión me referiré al Sacerdote Don José María Morelos y Pavón, y me refiero a él porque el título de la presente columna es una obra maestra del escritor tapatío Vicente Leñero (1933- ), la cual lleva el nombre “El Martirio de Morelos” publicada en el año de 1981 por la prestigiosa editorial catalana Seix- Barral, la cual en aquella década de los ochentas le publicaba a los grandes autores del Boom Latinoamericano.
En esta obra el maestro Leñero, nos muestra al Morelos humano, católico, guía del movimiento de independencia en su segunda etapa, con defectos y virtudes, al cura José María Morelos como padre de tres hijos, temeroso de la muerte y asfixiado por las trampas de la fe como reza el título de la obra del premio Nobel de Literatura Octavio Paz, pues la inquisición en su juicio lograron un verdadero tormento para un hombre creyente, un ser de fe, un católico distinto a la época, pero un católico de verdad.
Las debilidades de estos héroes de carne y hueso no les restan méritos, al contrario los hacen más valiosos, porque con todos los temores naturales del ser humano y sobre todo en aquella época, supieron y tuvieron el valor de enfrentarse a los peligros de las armas, de la traición, a la manipulación existencial de la iglesia, y porque no decirlo, a sus propios problemas existenciales.
Cuando se estrenó la obra “El Martirio de Morelos“ provocó gran polémica, pues además de considerarse una fuerte crítica al Gobierno del entonces Presidente Miguel de la Madrid, quien había convertido al siervo de la nación en su héroe oficial, La UNAM máxima casa de estudios y ejemplo en la década de los años veinte y treinta de la lucha por la autonomía y libertad de expresión, condicionó a que antes de ser presentada la obra en público, fuera presentada en exhibición privada ante prominentes miembros de esta casa de estudios para su visto bueno.
Hoy treinta años después de la publicación “El Martirio de Morelos” y con un juicio más equilibrado y sin censura, recomiendo leer esta obra, la cual se encuentra en el teatro completo de la UNAM de Vicente Leñero.
Mi apreciado lector, considero que la mejor manera de conmemorar nuestra independencia es conociendo y releyendo nuestra historia, pero la verdadera historia, es a través de ella como nos quitaremos la venda de los ojos, cada día aprenderemos a ser más críticos, pero sobre todo a comprender nuestro presente y sólo así podremos mejorar nuestro futuro.
Lo que es permanece y lo que no se desvanece, pero sólo a través de la verdad y no del mito, de la historia real, crítica y no de la creada, valoremos que con todos sus defectos y virtudes el siervo de la nación, tuvo genuinos sentimientos para esta nación.
Felicidades México. Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com
Los mexicanos desde la educación primaria, la historia oficial nos muestran a los héroes patrios casi como unas deidades, hombres inmaculados, hombres que tenemos que imitar para seguir convirtiendo a México en el país que siempre hemos soñado.
Mi estimado lector la presente columna no es una diatriba, al contrario es todo un homenaje y reconocimiento para los héroes de la independencia pero vistos desde una historia humanista, cálida, realista, historia que nos debe hacer valorar más a esos hombres que lucharon por tener al México que hoy tenemos, una nación libre e independiente, un pueblo con Dignidad y con sueños propios.
De todos los héroes mexicanos, en esta ocasión me referiré al Sacerdote Don José María Morelos y Pavón, y me refiero a él porque el título de la presente columna es una obra maestra del escritor tapatío Vicente Leñero (1933- ), la cual lleva el nombre “El Martirio de Morelos” publicada en el año de 1981 por la prestigiosa editorial catalana Seix- Barral, la cual en aquella década de los ochentas le publicaba a los grandes autores del Boom Latinoamericano.
En esta obra el maestro Leñero, nos muestra al Morelos humano, católico, guía del movimiento de independencia en su segunda etapa, con defectos y virtudes, al cura José María Morelos como padre de tres hijos, temeroso de la muerte y asfixiado por las trampas de la fe como reza el título de la obra del premio Nobel de Literatura Octavio Paz, pues la inquisición en su juicio lograron un verdadero tormento para un hombre creyente, un ser de fe, un católico distinto a la época, pero un católico de verdad.
Las debilidades de estos héroes de carne y hueso no les restan méritos, al contrario los hacen más valiosos, porque con todos los temores naturales del ser humano y sobre todo en aquella época, supieron y tuvieron el valor de enfrentarse a los peligros de las armas, de la traición, a la manipulación existencial de la iglesia, y porque no decirlo, a sus propios problemas existenciales.
Cuando se estrenó la obra “El Martirio de Morelos“ provocó gran polémica, pues además de considerarse una fuerte crítica al Gobierno del entonces Presidente Miguel de la Madrid, quien había convertido al siervo de la nación en su héroe oficial, La UNAM máxima casa de estudios y ejemplo en la década de los años veinte y treinta de la lucha por la autonomía y libertad de expresión, condicionó a que antes de ser presentada la obra en público, fuera presentada en exhibición privada ante prominentes miembros de esta casa de estudios para su visto bueno.
Hoy treinta años después de la publicación “El Martirio de Morelos” y con un juicio más equilibrado y sin censura, recomiendo leer esta obra, la cual se encuentra en el teatro completo de la UNAM de Vicente Leñero.
Mi apreciado lector, considero que la mejor manera de conmemorar nuestra independencia es conociendo y releyendo nuestra historia, pero la verdadera historia, es a través de ella como nos quitaremos la venda de los ojos, cada día aprenderemos a ser más críticos, pero sobre todo a comprender nuestro presente y sólo así podremos mejorar nuestro futuro.
Lo que es permanece y lo que no se desvanece, pero sólo a través de la verdad y no del mito, de la historia real, crítica y no de la creada, valoremos que con todos sus defectos y virtudes el siervo de la nación, tuvo genuinos sentimientos para esta nación.
Felicidades México. Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com
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