viernes, 21 de mayo de 2010

La Libertad de hacer uso público
de la razón y el ejercicio del Voto

Por José Miguel Naranjo Ramírez.


En el tema electoral local 2010 resalta la denominada guerra sucia que en gran parte de la sociedad causa desanimo, preocupación y se escucha decir que lo mejor es no votar. Sin embargo, no queda claro cuál es el propósito de fondo. ¿Quién ganará realmente con esta estrategia, de quien sabe quién? Porque tratándose de elecciones sólo hay dos participantes: los que ganan y los que pierden, sean electores o elegidos. Queda claro que en la búsqueda del ejercicio del poder político no hay nada a medias, al menos así lo enseña la historia con la obra el Príncipe de Maquiavelo.

El discurso político de quienes promueven esa propuesta es el mismo que hemos escuchado de muchas personas, cada sexenio y cada trienio: nada nuevo. Es un argumento coherente con el que coinciden muchos ciudadanos: enviar, mediante la abstención del voto, una manifestación de inconformidad por la forma en que se ha desenvuelto la práctica de la política en México, por los procesos antidemocráticos de selección de candidatos, la falta de propuestas claras y realizables, la guerra de mentiras mediante propaganda y publicidad, el excesivo costo del proceso electoral, la prioridad para satisfacer intereses personales y no los de generar mejor calidad de vida para los que menos tienen, el predominio del poderío económico sobre los del público elector, entre otros factores negativos de la política en nuestro país.

El gobierno, los partidos políticos y el principio de representación son creaciones humanas, nacidas de un “pacto social”; no obstante, las elites políticas y los partidos se han apoderado de todo lo que tiene que ver con el espacio público. Este, por cierto, debería ser un lugar ganado por y para los ciudadanos. Aquí es donde debemos rescatar el ejercicio democrático que en primera instancia se realiza entre los votantes y no entre los gobernantes. Por eso la mejor sugerencia es la unión de ciudadanos para exigir a los mejores. Por cierto, ¡ya se nos hizo tarde!

Como mejor opción, preferimos tomar como soporte la parte del pensamiento de Inmanuel Kant que significa la libertad de hacer uso público de la razón; es decir, la capacidad para entender las cosas del mundo y de la vida en el espacio intersubjetivo público por medio del propio entendimiento. En materia política, interpretamos que la aportación de Kant es una propuesta para que la mayoría –pueblo o electorado- tengan capacidad para pensar por sí mismos. Esto es, basándonos en el pensamiento de este autor, esa mayoría llegará a un momento político-social “razonando libremente” sobre la forma de gobierno y de Estado que se quieran adoptar.

Se tiene aquí un fundamento filosófico de la democracia en el contexto de la modernidad, que es una verdadera alternativa para el liberalismo. En Kant, refiriéndonos al opúsculo Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración? (1784), entendemos que el ejercicio y goce de la libertad corresponde a cada individuo; esto es, el uso público de la razón es un problema del “yo” frente a la comunidad de la cual forma parte. En este sentido se afirma que la democracia se basa en el reconocimiento del otro. Por eso no votar, sitúa a las personas lejos de la realidad que se vive en este momento. Es, además, no reconocer el Estado Constitucional de Derecho. Es una incitación contraria a la política. Lo cierto es que hay varias opciones para el votante.

No otorgarle el reconocimiento al “otro” –en este caso al electorado- es igual a querer cambiar las representaciones y opiniones propias y verdaderas. En política como en administración, es común darle un uso arbitrario al “mal” o a la “mentira” para simbolizar negativamente la concepción real o aproximada del mundo y de las relaciones entre las personas y el Estado-nación.

El próximo 4 de julio de 2010, cada quien puede hacer uso de su libertad de pensamiento y ejercer de manera individual su Voto por la opción que decida.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

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